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Lactancia materna: 5 reglas de oro para empezar con confianza

Actualizado el 4 agosto 2026
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Durante el embarazo, muchas futuras madres y padres se sorprenden pensando: «Ya veremos cómo va… si la lactancia funciona, genial; y, si no…» Pero, si no funciona… ¿qué ocurre entonces? Esta incertidumbre es muy habitual y, en ocasiones, puede dar lugar a arrepentimientos más adelante: una decisión tomada «por defecto», un comienzo más difícil de lo esperado o la sensación de no haber recibido la información adecuada en el momento oportuno.

La lactancia materna ya no se transmite de forma natural de una generación a otra. Nuestros cuerpos siguen sabiendo cómo producir leche, pero los puntos de referencia se han ido perdiendo. Como resultado, recibimos consejos contradictorios, opiniones no solicitadas e información dispersa… y resulta difícil saber en qué confiar.

Para evitar tener que buscar respuestas cuando el cansancio y las emociones ya están a flor de piel, Claire Charlet, enfermera pediátrica desde 2014 y consultora de lactancia IBCLC desde 2022, comparte 5 reglas de oro que conviene tener presentes antes del nacimiento para ayudarte a iniciar la lactancia con mayor confianza y tranquilidad.

Regla de oro n.º 1: Consulta a un profesional de la lactancia durante el embarazo

Este suele ser «el pilar fundamental para comenzar la lactancia con tranquilidad», según Claire. Te explicamos por qué.

Tener un contacto de confianza antes de que llegue el bebé

Tener en tu agenda el nombre de un especialista en lactancia amable y disponible puede marcar la diferencia. Durante el posparto —cuando las emociones están a flor de piel y las preguntas se multiplican—, esta persona se convierte en una guía cercana y tranquilizadora a la que puedes acudir si surgen dudas o si detectas una señal de alerta que requiere apoyo.

Recibir una orientación adaptada a tu historia

Cada experiencia de lactancia es única. Tus preguntas, esperanzas, miedos y antecedentes médicos o emocionales merecen respuestas personalizadas.

Las experiencias pasadas, la educación recibida, las historias familiares, las creencias culturales o religiosas y las ideas heredadas pueden influir en tu proyecto de lactancia.

«Te permite compartir TUS dudas, TUS preguntas y TUS dificultades, y recibir información que se adapte de verdad a TU situación. Cada experiencia de lactancia es diferente y un consejo que funciona para una madre puede no ser adecuado para tu familia», explica Claire.

La preparación prenatal ayuda a garantizar que la orientación que recibas esté realmente adaptada a ti.

Evitar compras innecesarias (y ahorrar energía)

Muchos padres dan por hecho que necesitan abastecerse de todo: cojines de lactancia, sacaleches, ropa de lactancia, pezoneras, biberones «por si acaso»… La lista puede parecer interminable.

«En la mayoría de los casos, tu cuerpo y tu bebé son suficientes. Un profesional de la lactancia puede ayudarte a centrarte únicamente en lo que resulte realmente útil, si lo necesitas», señala Claire.

No te preocupes: siempre podrás comprar más adelante lo que necesites, en función de tu situación.

Tomar decisiones informadas después del parto

Las horas posteriores al nacimiento y los primeros días suelen ser decisivos para establecer la lactancia.

Cuando entiendes cómo funciona un recién nacido, cuáles son sus necesidades y qué puedes esperar durante los primeros días —incluida la famosa «agitación de la segunda noche»—, cómo reconocer las señales para mamar y cómo dar el pecho cómodamente, te sientes más segura, incluso cuando hay que tomar decisiones rápidas en la maternidad.

Crear una red de apoyo desde el principio

Suele decirse que hace falta toda una tribu para criar a un niño. La preparación para la lactancia se realiza a menudo en grupo, junto a otras familias que esperan la llegada de su bebé en fechas similares.

Conocer a otros padres con preguntas similares crea un apoyo muy valioso y, en ocasiones, incluso amistades duraderas.

«Estar rodeada de personas que comprenden de verdad lo que estás viviendo proporciona un apoyo increíble», recuerda Claire.

Una forma muy valiosa de sentirte menos sola cuando llegue el bebé.

Regla de oro n.º 2: Prioriza la cercanía, especialmente durante las primeras horas

El contacto piel con piel: una transición suave

Justo después del nacimiento, el contacto piel con piel prolongado —idealmente durante dos horas, si es posible— ayuda a tu bebé a aprovechar esta fase única de alerta para encontrar el pecho por sí mismo.

«Todos sus reflejos se activan: búsqueda, boca bien abierta, movimientos de reptación, reflejo de búsqueda…», explica Claire.

Esto favorece que la primera toma se produzca en condiciones óptimas. El contacto piel con piel también ayuda a regular las funciones vitales de tu bebé: la temperatura, la respiración, la frecuencia cardiaca… Es una práctica que puedes continuar en casa. Después de estas primeras horas, es probable que el bebé se duerma para recuperarse del nacimiento. ¡Es todo un mundo nuevo!

Tu bebé puede mamar mientras está dormido

Que tu bebé duerma profundamente no significa que no pueda alimentarse.

«Si el bebé se mantiene “en el lugar adecuado”, a menudo se enganchará mientras duerme o durante las fases de alerta tranquila», señala Claire.

Una razón más para mantenerlo cerca durante esos primeros días y semanas.

Regla de oro n.º 3: Ofrécele el pecho ante las primeras señales de vigilia

Al contrario de lo que muchos creen, el llanto no es la primera señal de que el bebé está listo para mamar: «a menudo llega demasiado tarde», advierte Claire.

Ofrecer el pecho ante las primeras señales facilita mucho el agarre:

  • movimientos de la boca
  • el bebé se chupa las manos
  • el bebé «busca» contra tu pecho

«No esperes hasta que el bebé esté llorando o alterado. Necesita sentir que lo consigue y, si ya está estresado, le resultará mucho más difícil calmarse y engancharse al pecho», explica Claire.

Un bebé tranquilo suele significar una madre más tranquila: una combinación ganadora.

Regla de oro n.º 4: Crea un entorno que favorezca la oxitocina

La oxitocina suele llamarse la hormona del vínculo y del bienestar. También desempeña un papel fundamental en la lactancia, ya que desencadena la eyección de la leche.

«Es la misma hormona responsable de las contracciones durante el embarazo», señala Claire.

Un entorno tranquilo favorece la lactancia: una iluminación suave, comodidad, seguridad emocional y la presencia cercana de una pareja que te apoye.

El papel esencial de la pareja

Algunas personas dicen que la pareja «no tiene cabida» en la lactancia o temen sentirse excluidas. En realidad, las parejas desempeñan un papel fundamental, tanto durante el embarazo como durante la lactancia:

traer agua, ajustar los cojines, filtrar los consejos contradictorios, crear una burbuja de tranquilidad, ofrecer apoyo emocional, gestionar la logística, proteger la intimidad…

Una experiencia de lactancia tranquila suele ser un camino de tres.

Y el vínculo nunca se limita a la alimentación: las parejas pueden practicar el piel con piel, portear al bebé, darle masajes, encargarse de sus cuidados diarios y conectar con él durante los momentos de vigilia.

Regla de oro n.º 5: Ofrécele el pecho según sus necesidades (no según el reloj)

Confía en tu instinto, no en tu reloj

La idea de espaciar las tomas cada tres horas todavía aparece con frecuencia. Sin embargo, la alimentación del recién nacido es irregular por naturaleza.

Observar a tu bebé en lugar de mirar el reloj ayuda a:

  • favorecer la producción de leche
  • tranquilizar al bebé
  • prevenir la ingurgitación mamaria
  • mantener una lactancia óptima

No es necesario imponer un horario estricto.

Comprender las tomas en racimo

Por la tarde o por la noche, muchos bebés maman con mayor frecuencia. Esto se conoce como tomas en racimo.

«La prolactina, la hormona que favorece la producción de leche, alcanza su nivel máximo por la noche. A medida que avanza el día, puede parecer que el flujo de leche es más lento, por lo que el bebé pide mamar con más frecuencia», explica Claire.

Tus pechos nunca están realmente «vacíos»: la leche se produce de forma continua.

Las tomas en racimo también pueden estar relacionadas con el llanto vespertino o «llanto de descarga», mientras el bebé procesa un día lleno de estímulos. A veces el pecho ayuda; otras veces, el bebé también necesita que lo acunen, lo porteen, aire fresco, sonidos suaves… y paciencia.

Afrontar los brotes de crecimiento

Los brotes de crecimiento suelen coincidir con fases intensas del desarrollo. De repente, el bebé puede mamar constantemente, dormir menos y despertarse más durante la noche.

Estas fases son exigentes, pero suelen ser temporales y durar solo unos días.

Contar con apoyo para la logística diaria y permitir que el bebé mame libremente suele ayudar a las familias a atravesarlas con mayor facilidad.

Prepararse para la lactancia: 5 respuestas a tus preguntas

¿Cuándo debo consultar a un profesional de la lactancia?

Consultar a una especialista en lactancia durante el embarazo —y en cuanto sientas que las cosas no van bien— es un hábito muy valioso. Dolor, dudas, consejos contradictorios… No esperes. El apoyo de un experto suele aportar alivio y tranquilidad rápidamente.

¿Qué se siente con la subida de la leche?

La subida de la leche suele producirse entre el segundo y el cuarto día. Cuanto más mame el bebé y vacíe los pechos, más fluido será el proceso. Los pechos pueden sentirse más calientes, llenos y tensos. Es algo temporal y una señal excelente. Más adelante, los pechos vuelven a estar más blandos, pero esto no significa que «no tengas leche».

Mi bebé mama constantemente por la tarde o por la noche: ¿es normal?

Sí. Las tomas en racimo son muy habituales. El bebé busca cercanía y estimula la producción de leche. Es intenso, pero natural, y no indica que algo vaya mal.

¿Cómo sé si mi postura para dar el pecho es «correcta»?

Aclaremos un mito: no existe una única postura «correcta». Estas son las señales que debes observar: que tú estés cómoda, que el bebé tenga la boca bien abierta, que trague con regularidad y que tú puedas relajarte. Si dar el pecho te provoca dolor, ajustar la posición suele ayudar. Utiliza cojines o un reposapiés como apoyo: tu comodidad importa.

¿Necesito un sacaleches para empezar?

No necesariamente. En muchos casos, un sacaleches no es imprescindible al principio. Tu cuerpo responde principalmente a la estimulación del bebé al pecho. Un sacaleches puede ser útil en situaciones especiales (separación, prematuridad, cirugía…), pero no es necesario para empezar con tranquilidad.

¿Qué ocurre si la lactancia no sale según lo previsto?

Incluso con preparación, pueden surgir algunos imprevistos: un reflejo de eyección fuerte, un bebé somnoliento, una pérdida de peso superior al 10 %, dolor, dificultades de agarre… Identificar estas situaciones pronto te ayuda a responder de forma eficaz. 

Y, lo más importante: pedir ayuda es una fortaleza, nunca un fracaso.

Preparar tu lactancia con confianza —y recibir el apoyo que mereces— suele comenzar incluso antes del nacimiento. Con estas cinco reglas de oro, ya estás avanzando con paso firme por el

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